Cuando la necesidad golpea “Solidaridad Uno” está con ellos

Av. Del Libertador al 300, día sábado cerca del mediodía, un grupo de personas de condición humilde espera. Algunos sentados en sillas, los chicos jugando y corriendo por alrededor  de sus padres o hermanos.

De repente sale del portón el Profesor “Tito” Bue que le pide calma y le informa que dentro de un ratito sale la ayuda esperada. Es que el domingo es el día del niño y hay numerosas cajas de alfajores para entregar. La gente espera ordenada y “Tito” arma y prepara todo con sus dos ayudantes, que casualmente se llaman como se llamaba su padre Don Juan  Bue.

Juan Carlos y Juan Ramón ayudantes del Profesor Bue.

Juan Carlos y Juan Ramón lo acompañan desde hace muchos años, tienen una relación especial por el paso del tiempo. Con Juan Carlos porque le ayudaba a su padre. Una anécdota fue cuando Juan Carlos, un sábado que no se entregaron donaciones, corto el pasto y acomodo el jardín de la señora Bue. Al terminar ella le da plata como pago pero ya no conocía el valor de la plata por su vejez,  le entrega mucha plata. Lo que hace Juan Carlos es verlo al profesor Bue y le dice mira esto me dio tu mama  y me dio mucha plata, devolviendo en un acto de honestidad que seguramente se fortalece y se ve con el trabajo social que realizan.

La ayuda esta, sin banderas políticas ni partidismo, se ayuda a todos.

“Solidaridad Uno”  tiene treinta y tres años de estar acompañando a la gente que lo necesita, con sillas de ruedas, medicamentos especiales que le consiguen de localidades de la vecina Provincia de Entre Ríos, nos cuenta Bue orgulloso de su labor social. Es por ello que agradece la colaboración de combustible del Municipio para traer las cosas y las treinta sillas que le dono para que la gente espere sentada y ordenadamente.

Resalta que no tiene banderías políticas, no tiene partido político, es ayudar a la gente que lo necesita y le pide ayuda. Están en distintos lugares de la ciudad, allí donde el vecino lo llama están. La ayuda es muy variada y siempre  hace falta, con el tiempo te das cuenta que hay que ayudar dice “Tito” que no termina de agradecer a los comercios, familias, amigos y empresas que colaboran en esta cruzada.

El tiempo cambió bruscamente ese sábado, pasó a estar muy frio al medio día. Para eso ya no quedaba nadie frente al portón, solo “Tito”, Juan Carlos y Juan Ramón que estaba ordenado todo para que el lugar quedara limpio para el próximo sábado.

Fuente: Semanario Monte Caseros

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