Donald Trump y Kim Jong-un tensan la cuerda

De la Casa Blanca al Departamento de Estado hay 1.650 metros. Pero a veces parece que esa distancia debería ser medida en leguas. El último ejemplo: el secretario de Estado de EEUU, Rex Tillerson, ha declarado que “los estadounidenses deberían dormir bien por la noche, y no preocuparse por este tipo de retórica. No he visto nada que indique que la situación haya cambiado de forma dramática en la últimas 24 horas”, en referencia al cruce de acusaciones entre el presidente estadounidense, Donald Trump, y el dictador de Corea del NorteKim Jong-un.

Minutos después, Trump tuiteaba un vídeo de la cadena de televisión Fox News en el que salía el anunciando que las amenazas de Corea del Norte contra Estados Unidos “serán recibidas con un fuego, furia y poder como este mundo no ha visto antes”.

La distancia de las Marianas – una de cuyas islas, ‘Rota’, recuerda que España es la potencia colonial que las ocupó hasta 1898 – a Corea del Norte es de unos 3.600 kilómetros. Y el martes, precisamente, Pyongyang declaró que estaba “examinando el plan operacional” de un ataque con misiles de alcance medio contra, precisamente, Guam, donde EEUU tiene dos de sus mayores bases del mundo, la de la Fuerza Aérea de Andersen, y la de la Armada de Guam. EEUU confirmó ayer que Corea del Norte tiene capacidad para ‘miniaturizar’ cabezas nucleares, es decir, para hacerlas lo suficientemente pequeñas como para que estas puedan ser instaladas en misiles.

Lo cierto es que hasta ahora la retórica de Kim y la de Trump se asemejan mucho. También parecen relativamente similares sus estilos de liderazgo, basados en buscar enemigos y en tomar decisiones de manera personal. Según la prensa estadounidense, Trump no informó a sus asesores de que iba a hacer la flamígera declaración contra Corea del Norte. En cuanto a Tillerson, dirige un departamento cuya moral está cayendo en barrena y en paralelo a su influencia en la toma de decisiones del Gobierno de EEUU, y sigue sin nombrar un equipo de asesores. El secretario de Estado, además, tiene una relación manifiestamente pésima con el yerno y hombre de confianza de Trump, Jared Kushner, y muchos especulan con su dimisión cuando cumpla un año en el cargo.

Según el diario ‘The New York Times’, las declaraciones de Trump han asustado a los aliados de EEUU en Asia. Los hechos, sin embargo, parecen indicar que el presidente de EEUU sigue en estas materias la máxima de “perro ladrador, poco mordedor”. O la inversa de su predecesor Theodore Roosevelt: “Habla suave y lleva una estaca grande“.

Trump habla fuerte. Pero hasta la fecha no ha hecho nada contra Corea del Norte que no hubiera hecho Barack Obama. EEUU ha logrado la imposición de duras sanciones de la ONU a Pyongyang pero, al margen de eso, se ha abstenido de actuar contra las alrededor de 10 empresas chinas que mantienen la economía de ese país en marcha. En marzo, Trump dijo que no toleraría más pruebas de misiles de Corea del Norte. Desde entonces, ese país ha hecho al menos 9 ensayos. Y EEUU no ha actuado. No solo eso: en junio, Corea del Norte devolvió al turista estadounidense Otto Warmbier, que había estado 18 meses en la cárcel por robar un símbolo de propaganda de ese país, en coma. Warmbier, que presumiblemente había sido torturado, murió 5 días después. A día de hoy Trump no ha hecho nada al respecto.

El presidente estadounidense también dijo ayer en Twitter que “mi primera orden como presidente fue renovar y modernizar nuestro arsenal nuclear. Ahora es mucho más fuerte y poderoso que nunca”.

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